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La Braquiterapia LDR es ideal en pacientes con cáncer prostático localizado y también como “boost” para radioterapia y hormonoterapia. Es un tratamiento mínimamente invasivo que registra un control del cáncer igual o mejor que la cirugía radical, pero que garantiza una mejor calidad de vida por presentar menor morbilidad y menores complicaciones posteriores, tales como incontinencia e impotencia sexual.

Antes del implante se realiza una ecografía transrectal, la que determina el volumen, forma y posición de la próstata, así como también de los órganos adyacentes (Pre-plan). Con esta información se ejecuta una dosimetría con la cual se determina la cantidad y posición de semillas que se implantarán en la próstata. Durante el implante, bajo anestesia, se punciona la próstata con agujas cargadas con las fuentes radiactivas (semillas). Al mismo, con equipos de ecografía que procesan avanzados software de radioterapia y Rayos X se visualiza la próstata y las agujas con semillas cargadas con I-125 hasta el sitio exacto. Por lo general se implantan entre 100 a 120 semillas.

El implante dura aproximadamente una hora y con posterioridad el paciente permanece en el cuarto de recuperación. Esta técnica de colocación de semillas es realizada de forma ambulatoria y el paciente regresa a su casa después de recuperarse de la anestesia. Algunos pacientes pueden pernoctar en la clínica y ser dados de alta a la mañana siguiente.
Utilizando la cirugía tradicional (prostatectomía radical) se necesitan cerca de cinco semanas para volver a realizar una vida normal, en cambio los pacientes que se someten a implantes de semillas pueden retomar su actividad normal uno o dos días después.
Después del implante el paciente puede presentar ardor o malestar al orinar. También es posible observar algo de sangre en la orina, además de molestias en la zona peri-anal o rectal. Estos síntomas generalmente desaparecen después de algunos días. Algunos pacientes pueden mostrar algún tipo de sensación incómoda al orinar y la necesidad de hacerlo frecuentemente y con ardor (disuria). Estos síntomas comienzan una a dos semanas después del implante y disminuyen gradualmente en cuanto el paciente retome sus actividades. Existen medicamentos eficaces para mitigar estas molestias. También es útil ingerir abundantes líquidos y evitar la cafeína y el alcohol.